Por qué debemos desacampar Sol cuanto antes

2026-10-16

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Desde el 26 de septiembre de 2026 hay una acampada por el derecho a la vivienda en la Puerta del Sol.

Ayer, 15 de octubre, se celebró por primera vez una asamblea para hablar sobre cuándo nos vamos a ir; el resultado ha sido aproximadamente un 60% quedarnos y un 40% ir organizando la desacampada.

En este artículo voy a explicar por qué considero que debemos desacampar ya.

No damos abasto para cuidar de la acampada

Personas barriendo

Llevo en el 26S desde el comienzo, y esto se ha convertido en algo mucho más grande que el 15M.

El número de personas acampadas es muchísimo más grande, y eso también requiere muchos más servicios: todos los días servimos desayuno, comida, y cena a miles de personas. Hay un grupo de mediación para resolver los posibles conflictos entre personas, hay gente que limpia basuras, hay un grupo de urbanismo que organiza las calles, plazas, y tiendas de campaña.

Todo esto es un trabajo colosal que está gestionado por un número muy reducido de personas. Hay 5 personas en mediación, 3 personas limpiando y un equipo de 3 chefs profesionales, para una acampada de miles.

Personas repartiendo desayunos

Las personas que cuidamos de la acampada tenemos trabajos, estudios, y familias que atender. Y no podemos estar ahí para siempre. Algunas personas están haciendo unos sacrificios personales enormes para poder cuidar de la acampada y no pueden seguir en esta situación eternamente.

Luego, están las personas que vienen, acampan una noche, o vienen a estar un rato con sus amiguetes, y sienten que están en un sitio mega guay porque vienen personas a darles de comer y recogerles la basura. Me parece respetable, pero quiero que esas personas entiendan que todo eso es posible gracias al trabajo incesante de unas pocas personas voluntarias que velan por ellas.

El momento de desacampar

Antes de la asamblea de ayer, ya habían ocurrido muchas conversaciones entre las personas que organizan la acampada. Y muchas personas de distintos nodos están de acuerdo en una cosa: es momento de desacampar.

Que nos desalojen es peor

Furgonetas de policía acampadas frente a la presidencia de la Comunidad de Madrid

Si la acampada acaba perdiendo fuerza, la policía y los servicios de limpieza de Madrid serán quienes acabarán desalojando la acampada. Esto dará muy mala imagen al movimiento, dará la sensación no solo de que no «recogemos nuestras cosas», si no de que, además, se ha acabado el interés por el movimiento y que de la acampada solo queda un pueblo fantasma.

He hablado con mucha gente, y hay bastante consenso en que este es el peor escenario posible, y es infinitamente mejor recogerla nosotras que ser desalojadas.

¿Y qué ocurre si desacampamos?

Un chaleco del sindicato de vivienda de carabanchel

Hay muchos centros sociales y organizaciones que coordinan esta clase de movimientos a lo largo y ancho de Madrid. Ya existían antes del 26S y van a seguir existiendo después. Si desacampamos, podemos redirigir toda la energía del 26S hacia estos espacios y dedicarla a conectar a la gente con las personas y los centros sociales de sus barrios.

Esto es muchísimo más sostenible a largo plazo, esta lucha en los barrios lleva existiendo años y va a seguir haciéndolo. Es el momento de reforzarla. La acampada en Sol es totalmente efímera, así que debemos redirigir sus fuerzas en lugar de dejarla morir.

Por otra parte, se ha hablado de que podríamos seguir reuniéndonos todos los viernes o todos los sábados en Sol, que podríamos seguir organizando cosas, convertirla en una plaza de todas. Hay mucha motivación de gente que quiere organizar manifestaciones, recitales de poesía, conciertos, y toda clase de cosas de forma recurrente. Es decir, desacampar Sol no implica no volver nunca a Sol, implica tomar una decisión más sostenible a largo plazo.

Ya hay menos gente en Sol

El Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones ya se han ido, hay prensa que ya no viene, hay personas que están satisfechas con que se hayan convocado elecciones y el gobierno esté ya hablando de decretos de vivienda, y muchas otras simplemente ya no van tan a menudo porque es extremadamente cansado ir y resistir tantos días ahí.

La realidad es que vienen las lluvias y el frío

Persona con un chubascero tras las lluvias de la Puerta del Sol

En Sol ha llovido un par de noches, en las cuales la mitad de las tiendas de campaña han quedado vacías porque resulta muy difícil resistir en esas condiciones. Y eso que han sido lluvias pasajeras, sin temperaturas demasiado bajas.

Se acerca la temporada de lluvias y frío constantes, y con ello se acercan también las enfermedades. Las personas que organizan la acampada lo están advirtiendo una y otra vez; las personas que cuidan de la acampada son muy pocas y no dan a basto.

Cuando lleguen las lluvias va a ser imposible de gestionar a menos que tuviésemos diez veces más personas de voluntariado, cuando la realidad es que cuando lleguen las lluvias seremos menos, y podremos aguantar menos rato antes de estar calados y fríos y tener que volver a casa para no enfermar.

La motivación por estar

Ayer las personas de los nodos hablaban de logística, de cómo vamos a gestionar las lluvias, y que con dignidad y serenidad, es momento de llevar la lucha a los barrios.

Siento decir que la mayoría de personas que gritaban con fuerza —¡Nos quedamos!— no eran las personas que cuidan de la acampada. Entiendo que si vienes aquí de vez en cuando te dé mucha pena que se desacampe, pero la realidad es que las pocas personas que se dedican a los cuidados de la acampada están muy cansadas y saben que no vamos a poder resistir las lluvias indefinidamente, y que es mejor desacampar, a ser desalojados a patadas.

Espero que se entienda por qué creo que debemos desalojar, y que es el momento de buscar un plan más sostenible a largo plazo, que pasa por trasladar la energía del movimiento a las organizaciones y centros sociales que ya existían y seguirán haciéndolo. Manos y banderas rojas en una manifestación

Fotos por Eneko Torres Peco, Franklin Vásquez Soliz y Lucas Ruiz Reyes